Homicidio culposo: la tesis inicial del fiscal Sosa que involucraba a Río Blanco. (Parte 3)

By on septiembre 18, 2016
Foto: Ralph Zapata

Las dudas sobre la desaparición de los trabajadores de Río Blanco siguen acumulándose. A la sorpresa que significó que la minera le comprase un pasaje de avión a Orlando Pastrana cuando ya se había perdido la comunicación con el grupo, se suma la revelación que entregamos hoy: el archivamiento del caso por parte de la fiscalía de Ayabaca. ¿Porqué el fiscal desestimó, casi un año después, su hipótesis inicial? ¿Porqué no se investigó más lo denunciado por Ausy Isasi, la viuda de Pastrana, acerca de que la minera denunció la pérdida a destiempo y que no tenía activado el plan de rescate?  

Ralph Zapata y elpiurano.pe

El Fiscal de Ayabaca, Néstor Sosa, abrió una investigación de oficio, en julio del año pasado, para esclarecer las muertes de Aleida Dávila, el cocinero Segundo Tacure y Orlando Pastrana. Comprendió al jefe de Seguridad de Río Blanco, Luis Vílchez Barreto, y a Oswaldo Rodríguez Velásquez, jefe de adquisiciones logísticas de la compañía minera, por el presunto delito de homicidio culposo. El letrado tenía dudas razonables sobre la desaparición de la expedición y, sobre todo, por qué  había aparecido en Ayabaca, cuando su ámbito de acción –según la minera– era solo Huancabamba.

Luis Vílchez Barreto, jefe de Seguridad, y Oswaldo Rodríguez Velásquez, jefe de adquisiciones logísticas de Rio Blanco, fueron comprendidos en la denuncia fiscal por homicidio culposo.(Fotos: Linkedin)

Luis Vílchez Barreto, jefe de Seguridad, y Oswaldo Rodríguez Velásquez (abajo), jefe de adquisiciones logísticas de Rio Blanco, fueron comprendidos en la denuncia fiscal por homicidio culposo.(Fotos: Linkedin)

rodriguez

De acuerdo con el expediente fiscal, el lunes 6 de julio, a la 1 pm, Pastrana y su equipo llegaron al campamento. Luego de cumplir con la tarea encomendada, en la noche el jefe reunió a sus colaboradores y les dijo que el trabajo continuaba hasta Ayabaca. ¿Por qué aceptaron seguirlo si sabían que la misión duraba solo cuatro días?, ¿por qué nadie protestó?, es lo que preguntó a los sobrevivientes en varias ocasiones el fiscal Sosa.

Ante la duda, se cierra el caso

Los obreros solo dijeron que, si bien habían sido contratados por cuatro días, Pastrana los convenció diciéndoles que les pagaría 100 soles más por día, si lo acompañaban hasta Ayabaca. Manuel Herrera respondió que el jefe les reveló que la misión era hacer un levantamiento topográfico con el fin de construir tres trochas carrozables: una desde el campamento de Río Blanco hasta el cerro Las Chinguelas, la otra desde el campamento hasta la ciudad de Ayabaca, y una tercera desde Río Blanco hasta la frontera con Ecuador.

Contrato entre Río Blanco y Orlando Pastrana donde se estipulaba cuatro días para la expedición.

Contrato entre Río Blanco y Orlando Pastrana donde se estipulaba que no se podía variar las tareas encomendadas.

Pero la minera, a través de sus abogados y colaboradores, ha negado ante la Fiscalía esa versión. Ha asegurado que la misión era hacer levantamiento topográfico en Huancabamba durante cuatro días. Y para ello se avala en el contrato que firmó con Pastrana. Pero como los muertos no hablan ni se defienden, esa es la teoría también que ha asumido el fiscal Sosa, que archivó el caso a fines de agosto de este año, incluso, cuando no se habían respondido todas las interrogantes que él mismo se hizo desde el inicio.

Resolución del fiscal Néstor Sosa archivando de manera definitiva la investigación.

Resolución del fiscal Néstor Sosa archivando de manera definitiva la investigación.

archivodelcaso2

Las dudas de Sosa –y de cualquiera que conozca el caso– se basaban en conocer si la expedición estaba autorizada para ir a Ayabaca, si contaban con los implementos de seguridad adecuados y, sobre todo, deseaba saber por qué la minera demoró tanto en denunciar la desaparición del equipo, si sabían que el trabajo duraba cuatro días.

Porque el 11 de julio –según el testimonio de varios expedicionarios– ya estaban perdidos, y la minera recién reportó el hecho ante la Policía el 15 de julio, cuatro días después. Además, el plan de exploración precisaba que el 7 de julio el equipo debía retornar a Huancabamba. Y ese día ya se había roto la comunicación.

“No activaron el plan de rescate”

En la falta de premura y de un plan de contingencia también se fijaron la esposa de Pastrana, Ausy Isasi Ventura, y el hermano de Aleida, Willy Huamanchari. La primera, que es ingeniera especialista en seguridad industrial, medio ambiente y salud ocupacional, contó que el 13 de julio la llamó Oswaldo Rodríguez para decirle que habían hallado a seis personas, y que entre ellas estaba su esposo. Sin embargo, un rato después la volvió a telefonear para corregirse y decirle que su esposo no estaba entre los sobrevivientes.

Ausy Isasi viuda de Pastrana. "La minera no había activado su plan de rescate".

Ausy Isasi viuda de Pastrana. “La minera no había activado su plan de rescate”.

Isasi tomó un vuelo a Piura al día siguiente y “al dirigirme a la empresa pude verificar que no tenían ningún plan de rescate activado (…) En una segunda reunión increpé a la minera por qué me habían mentido”. La viuda afirmó que el trabajo de su esposo duraba entre siete y ocho días, y así constaba en los correos que intercambió con la empresa. Ella pudo conocer esos detalles porque sabía la contraseña del correo de su cónyuge.

Argumentó, además, que la minera habría incumplido el reglamento de seguridad y salud ocupacional, que manda suspender las operaciones en áreas que presenten riesgos a la seguridad e integridad de los trabajadores. Añadió que nadie debería ingresar a ambientes abandonados sin antes haber identificado, con medios adecuados, los peligros y riesgos.

Río Blanco -dijo Isasi- habría incumplido el reglamento de seguridad (…) nadie debería ingresar a ambientes abandonados sin antes haber identificado los peligros y riesgos

Isasi se refería al conflicto latente entre las comunidades y la minera Río Blanco. Se trata de una larga historia de enfrentamientos, debido a que las comunidades de Yanta (Ayabaca) y Segunda y Cajas (Huancabamba) no aceptan la actividad minera, pues consideran que destrozará las cuencas de agua y la agricultura que practican desde tiempos ancestrales. Dicho conflicto ha dejado hasta la fecha –según la Defensoría del Pueblo de Piura– siete muertos y decenas de heridos. Además, en 2005, unos 29 campesinos fueron secuestrados y torturados. Uno de ellos murió.

Con todos esos antecedentes en la cabeza, Isasi no sabía por qué la empresa no reaccionó rápidamente. La minera –dijo ella en su testimonio– no hizo nada por recuperar vidas cuando perdió la comunicación. Solo recuperó cuerpos, porque informó muy tarde a la Policía y al Ejército. Con ella coincidió el hermano de Aleida, Willy Huamanchari, quien narró que el 14 de julio llamó a la minera y le dijeron que su hermana estaba desaparecida.

La minera –dijo Isasi en su testimonio– no hizo nada por recuperar vidas. Solo recuperó cuerpos, porque informó muy tarde a la Policía y al Ejército.

El hermano de Aleida telefoneó rápidamente a todas las comisarías de Piura para saber si había alguna denuncia por desaparición, pero le respondieron que no. “La responsabilidad de la muerte es de Río Blanco, al no haber puesto la denuncia a tiempo”, sentenció Huamanchari en su testimonio. “Esperaron que los familiares vengamos a exigir que denuncien el caso”.

Mañana: “Un año después, la verdad se quedó en el Cerro Negro. Todo acabó con indemnizaciones a las familias” (Parte 4, el final)

¡Aviso de Facebook para la UE! ¡Necesitas iniciar sesión para ver y publicar comentarios de FB!