¿Qué se viene tras el triunfo de Trump?

By on noviembre 9, 2016
Foto: sites.middlebury.edu

Un análisis sobre la sorpresiva victoria del magnate Donald J. Trump en las elecciones presidenciales de EE.UU. ¿La sociedad norteamericana se hartó del sistema? ¿Votaron contra el sistema? ¿Es un miércoles negro para la economía mundial?

Escribe: Rolando Chumpitazi / director@elpiurano.pe 

No recuerdo, en los últimos 20 años, una elección tan reñida como la de anoche. Quizá la que más se le pueda parecer -en estricto suspenso- sea aquella dramática en que el republicano George W. Bush le arrebató el triunfo al demócrata Al Gore cuando el partido parecía ya haber terminado.

Sin embargo, en la victoria de Trump sobre Hillary Clinton -a quien las redes sociales peruanas ya la han bautizado como Hillary Flores Nano Clinton– hay más incredulidad y temor a lo que puede pasar. Sino cómo explicarse que las bolsas mundiales y el mercado global ha reaccionado a la baja, provocando reuniones de emergencia entre las autoridades financieras y de gobierno en Japón, Corea del Sur y la Unión Europa.

La victoria de Trump puede explicarse desde muchos ángulos. De hecho, el internet tiene una variedad inconmensurable de opiniones, análisis, estadísticas y comentarios como para ocuparnos todo el día. Rescato, sin embargo, algunos puntos interesantes que convergen en la misma dirección: la conexión de Trump con los “olvidados y postergados” por un sistema que prefiere la globalización y no la mirada interna.

Donald Trump se dirige a sus seguidores una vez confirmada su victoria. (Foto: Univision)

Donald Trump se dirige a sus seguidores una vez confirmada su victoria. (Foto: Univision)

El magnate ha ganado en aquellos estados céntricos, blancos por antonomasia, donde la industria ha dejado de ser el motor de la economía local. Fábricas y plantas industriales cerradas tras las que, otrora, giraban familias enteras y que con la implementación de los tratados de libre comercio y la economía global, mudaron sus operaciones hacia mercados con mano de obra más barata pero eficiente.

Allí, el odio  México, por ejemplo, que destiló Trump en sus primeras intervenciones. Allí, la razón de enfilar baterías contra los inmigrantes. “Vienen a quitarnos puestos de trabajo por menos plata”, ha gritado Trump y muchos han escuchado, por fin, lo que mascullaban entre dientes.

El populismo del ahora presidente electo -según algunos entendidos- se enfiló hacia esos millones de norteamericanos sin trabajo, olvidados y postergados en un país que, contrariamente a lo que ellos mismos creen, es más grande que la Costa Oeste, la Costa Atlántica o las grandes ciudades industrializadas.

El votante rural, blanco y conservador fundamentalmente, ha dicho que no más. Son hijos de la crisis del 2008, de la burbuja inmobiliaria y herederos de los billones de dólares gastados en las guerras absurdas de Bush hijo. La paradoja es que hoy, un republicano como Trump se erige como el salvador de un país en crisis que ocasionó otro presidente republicano.

Clinton llamó a Trump para felicitarlo por el triunfo, pero no ha comparecido a la prensa a dar el tradicional discurso de aceptación de la derrota. Se espera que hoy haga una declaración publica. (Foto: cnn.com)

Clinton llamó a Trump para felicitarlo por el triunfo, pero no ha comparecido a la prensa a dar el tradicional discurso de aceptación de la derrota. Se espera que hoy haga una declaración publica. (Foto: cnn.com)

Pero, realmente, qué hay detrás de Donald Trump. El diario español preparó un excelente especial que pretendía descubrir que había detrás del discurso ¿populista?, ¿xenófobo’, ¿nacionalista? del magnate de la construcción. Pueden leerlo, completo, aquí. Sumamente recomendable.

John Carlin, un escritor y periodista británico, autor de Playing the Enemy, se pregunta hoy en elpais.com -en un artículo titulado “Un loco a cargo del manicomio“- si es que acaso los americanos han sucumbido al suicidio político colectivo.

Paul Krugma, reconocido economista y Premio Nobel de Economía, escribió, en el New York Times, una brillante columna a pocas horas de que se consumase el triunfo de Trump sobre cuán desconocido es el país que le acaba de entregar la presidencia al magnate constructor.

Pero, ¿acaso el triunfo de Trump representa el fin de la democracia norteamericana tal como la conocemos? Más allá de la incertidumbre mundial que esto ha generado, con el consiguiente desplome de las bolsas asiáticas y la caída estrepitosa del peso mexicano, tal y como lo advierte el editorial de hoy del español diario El País, “la victoria de Trump representa una pésima noticia para todos los demócratas del mundo”.

Y es allí donde debemos poner todos los ojos.

 

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